
Volví de Polonia huyendo del frío,
Hijo adoptivo de Ulica Radwanska,
Croan ranas de anca del desvarío,
A la triste luz de la madrugada.
SerIDOMea el hombre del traje gris,
soga al cuello, un quiero y dos sí puedo,
para qué morir si se puede bienvivir,
a disfrutar la vida por los cuernos.
Cuando caen lágrimas en el andén,
Cuando ya nada me tiene hasta el moño,
Cuando ya Dios ha perdido toda mi fé.
Cuando se divorcian el oso y el madroño,
Cuando no quiero subirme más al tren
Me chupo el dedo porque sabe a otoño.
MANUEL ORTEGA


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